Durante miles de años los nativos de Africa y Asia, han utilizado la siguiente técnica para cazar a los monos:
El cazador busca un árbol que tenga un agujero en el tronco y coloca frutas o nueces en el interior. El mono se acerca, introduce su puño en el hueco y recoge el alimento. Como el puño está aferrado a la carnada, el mono no puede sacar su brazo del tronco, y por lo tanto, se queda atrapado. En lugar de soltar la fruta o las nueces, se retuerce, jala y tira, negándose a soltar su comida. El nativo regresa y captura al mono con toda calma.
